NOTICIAS BIENESTAR - Noviembre 2012
Noviembre 21

Afrodescendencia: Herencia sociocultural de la cuna de la humanidad

Cuando se habla de afrodescendencia en Colombia, pareciera como si algo lejano estuviera llamando a gritos su reconocimiento en la historia de nuestro país. Es verdad, existe una tradición afrodescendiente que tiene un problema de legitimidad. Por ello desde el análisis académico e histórico el grupo estudiantil Kumba aborda esta problemática. Aura Carvajal egresada de lingüística de la UN comparte para En Plural parte de la reflexión del colectivo.

Cómo no me va a interesar este problema, si lo vivo. Desde hace varios años siento como un tambor retumba en mi cuerpo cuando salgo a cantar o a bailar bullerengue, cuando he aprendido mucho de las gentes que comparten todo lo que tienen y sonríen a pesar de tantas dificultades que desde tiempos de la esclavitud aún no terminan.

En ello me he encontrado con mucha gente en el camino. Algunos se niegan a sí mismos como afrodescendientes. Como si fuera un defecto que se quisieran quitar. Es así como siempre me he preguntado ¿por qué?.

Y aunque para algunos la respuesta es evidente, para mí no lo es. Lo que sí es evidente, es el problema de reconocimiento individual y social que tiene el imaginario afro en nuestra actualidad.

La inigualable escritora sanandresana Lolia Pomare decía que “a nosotros nos metieron en la cabeza que éramos menos en todo: culturalmente, estéticamente, socialmente”.

Se trata entonces de un imaginario que desde 1533 comenzó a dominar las representaciones sociales, cuando el lucrativo negocio de trata de esclavos llegó a la Nueva Granada.

Me pregunto, ¿será que esa falta de reconocimiento por parte de las comunidades afrodescendientes se debe a que no se conocen sus valores ancestrales que llegaron marcando formas de vida ligadas a sus creencias y a sus prácticas culturales, muy diferentes a las ya establecidas?.

De esos yolofos, ewés, xwla, akán, fantis, ibos, arawas, popós y akán, que llegaron hace tanto tiempo y hoy están presentes en los cuerpos de las nuevas generaciones. Pues sí, hay muchas historias que deben no sólo ser contadas sino reconocidas.

La afrodescendencia es entonces un tema en el que convergen muchas culturas africanas. Y en ello, concurren muchas diferencias culturales que son necesarias de mostrarse de manera múltiple.

Y es aquí donde nosotros como grupo de estudios culturales queremos hablar, en un país donde la palabra ha sido negada para muchas minorías.

Es por ello, que hablamos también de “nuestra afrodescendencia”. Este “nosotros” significa que es parte de cualquier colombiano que quiera saber sobre su historia.

No es posible negar que lo afrodescendiente está presente en las prácticas sociales a través de muchas formas literarias, artísticas, vivenciales, investigativas, que precisamente hablan sobre esa multiplicidad que ha sido negada por los grandes imaginarios que operan en la actualidad, que por alguna ceguera social siguen discriminando y ocultando un valor ancestral que es eminentemente enriquecedor y sabedor.

A partir de 1991, la nueva Constitución de Colombia incluyó a los descendientes de los africanos. Pese a este reconocimiento histórico y constitucional de los legados de África a la conformación de la nación colombiana, buena parte del debate académico mantiene el énfasis en la ausencia de memorias africanas.

Sin embargo esto no opera, no se aplica, no se ve. Y me sigo preguntado ¿por qué? y la respuesta parece ser la misma, por ausencia de reconocimiento en los imaginarios culturales de la población en general, es la comunidad social entera quien debe saber su historia.


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